Abstract: A biophilic vision of the city that bets on renaturation and improves green infrastructure will have greater ecosystem services and with them will improve the condition and well-being of its citizens.
¿Qué son las ciudades biofílicas?
La palabra Biofilia significa afinidad de las personas por la naturaleza y este término se refiere a la parte emocional de esta conexión. Por extensión, las ciudades biofílicas son aquellas que construyen un entorno habitable sin que ello implique arrasar con la naturaleza.

Estas ciudades priorizan:
- El uso de recursos sostenibles
- La protección y ampliación de los espacios naturales
- La educación ambiental de la población
No se trata solo de tener parques, sino de diseñar ciudades donde la naturaleza forme parte del día a día.
Naturaleza y salud: una relación indiscutible
Hoy nadie cuestiona la necesidad de que nuestras ciudades sean más resilientes y sostenibles frente al cambio climático. Pero, además, cada vez hay más evidencia científica de la estrecha relación entre salud pública y contacto diario con la naturaleza.


En efecto una visión biofílica de la ciudad que apueste por la renaturalización y mejore la infraestructura verde aportará beneficios en los servicios ecosistémicos y con ello, mejorará la condición de sus ciudadanos.

Una apuesta por la renaturalización y por una infraestructura verde bien conectada:
- Mejora la calidad del aire
- Reduce el estrés y la ansiedad
- Favorece la actividad física
- Refuerza la cohesión social
Debemos insistir que los espacios verdes no son un lujo estético: son una infraestructura básica de salud.

En hospitales y centros sanitarios, por ejemplo, se ha comprobado que el contacto con la naturaleza acelera la recuperación de los pacientes y mejora su estado emocional.
Un cambio de paradigma urgente
Durante décadas, la llamada “sociedad del bienestar” se construyó sobre la idea de que el crecimiento económico podía controlar y corregir los daños ambientales. Hoy sabemos que ese modelo no funciona.

Las crisis climáticas y sanitarias recientes nos han demostrado que no podemos seguir viviendo de espaldas a la naturaleza.


Somos la única especie que destruye su propio hábitat, poniendo en riesgo su salud y su supervivencia. El crecimiento sin límites ha olvidado que en la naturaleza cada especie cumple un rol y que la biodiversidad es la base del equilibrio.



Hemos creado un modelo de desarrollo en en cual resulta mucho mas difícil proteger y conservar un árbol que cortarlo y eso es porqué ignoramos su función y su valor real para nuestra vida, bienestar y salud.

Repensar la gestión de los espacios verdes
Los gestores de los espacios verdes tenemos un rol importante en este cambio de paradigma. Durante años aprendimos que:
- Había que aplicar fitosanitarios de forma sistemática
- Era necesario eliminar las “malas hierbas”
- Podar mucho significaba cuidar mejor los árboles
Hoy sabemos los efectos de muchas de estas prácticas:
- Reducen la biodiversidad
- Debilitan los ecosistemas urbanos
- Generan más problemas de los que solucionan
Son muchos nuevos aprendizajes que implican un gran esfuerzo de comunicación para cambiar el modelo de gestión.

Las “malas hierbas” no existen: son plantas espontáneas que cumplen funciones ecológicas esenciales. Las podas excesivas crean árboles más inseguros. Los suelos “demasiado limpios” son suelos sin vida.
El papel fundamental de la ciudadanía
Sin el apoyo de la población, el cambio no será posible. Pero muchas veces falta información clara sobre los beneficios de proteger la biodiversidad urbana.



Las costumbres y el «siempre se ha hecho así» son un enemigo peligroso, difícil de combatir y demasiadas veces se opina sin un conocimiento científico. Las redes sociales amplifican a menudo estas opiniones faltas de rigor.



Seguramente costará entender que la hojas secas en el suelo del parque son fundamentales para que éste tenga vida, que las podas deben reducirse al mínimo imprescindible, que arbustos y prados deben dejarse crecer y florecer para que aporten refugio y alimento a pájaros, insectos y otros animales que nos ayuden a controlar las plagas.



Convivir con otras especies es una inversión en salud y equilibrio.
No será fácil entender que debemos aprender a convivir con otras especies, que los alcorques, jardines y solares son espacios de oportunidad para determinadas herbáceas espontáneas fundamentales para garantizar la presencia de los insectos beneficiosos durante todo el año.
Y todo ello es perfectamente compatible con nuestro uso habitual del espacio urbano.



La única solución pasa por una gran y profunda implicación de la población en los valores y la necesidad de conservar esta naturaleza.



Es imprescindible cambiar el paradigma de la ciudad gris por el de la ciudad verde, que ama y protege la naturaleza: la ciudad biofílica.
La ciudad como ecosistema vivo
Timothy Beatley ha sido uno de los grandes impulsores de este concepto y defiende que la ciudad biofílica empieza por la propia concepción urbana



Edificios, calles e infraestructuras deben planificarse integrando:
- Vegetación
- Luz natural
- Agua
- Energías renovables

Cada muro, cada balcón, cada azotea y cada tejado debe estar pensados para poder acoger vegetación y formar, junto con los parques, jardines y calles arboladas, un único sistema de espacios verdes.
Proteger la naturaleza para protegernos a nosotros.
La educación ambiental, el promover y el dar a conocer a la población local las especies nativas de flora y fauna, son aspectos fundamentales para que las comunidades valoren sus beneficios ambientales y ayuden a preservarlos.


Hoy los científicos han podido demostrar la relación entre la pérdida de biodiversidad y el aumento de pandemias. Un ecosistema sano es una barrera natural para el control de plagas y patógenos.




Una ciudad que protege su naturaleza es:
- Más segura
- Más saludable
- Más resiliente
No hay tiempo que perder
Algunas ciudades del mundo ya forman parte de redes internacionales de ciudades biofílicas, pero todavía son pocas. Los efectos del cambio climático son cada vez más evidentes y nos obligan a actuar.


No podemos seguir haciendo las cosas de la misma manera. La que está en juego es nuestra propia supervivencia e incluso algunos estudios señalan que el colapso de los ecosistemas en las próximas décadas si no cambiamos el rumbo.

Es el momento de escuchar a los científicos y de tomar decisiones valientes:
Ciudades Biofílicas ya!

Me parece un análisis muy acertado y perfectamente enfocado a la situación actual. Hay que trabajar con la naturaleza, crear una sinergia y no luchar contra ella porque nuestro futuro depende de ello. Tenemos que comprender que formamos una pequeña parte de un planeta inmenso, que esa dimensión nos hace frágiles y que la única forma de subsistir como conjunto es protegiendo cada una de esas partes. Un saludo.
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Gracias por tus palabras. Estoy totalmente de acuerdo. Cuantos más seamos trabajando en esta linea antes conseguiremos hacer llegar el mensaje. Un saludo
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Muy interesante tu análisis y como bien dices muy vigente pues mucho sabemos pero poco hacemos.
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Ciertamente Sara, ya va siendo hora que empecemos a actuar. Gracias por comentarlo.
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MAravillosa la naturaleza, excelente articulo felicidades.
https://vanbeek.cl/
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Cierto, es maravillosa. Muchas gracias por comentar. Saludos!!!
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