Jardín del Museo Sorolla (Madrid) ****

Abstract: The painter Joaquín Sorolla created a small garden surrounding his home at the beginning of the 20th century. Today converted into the Sorolla museum, it constitutes a small paradise hidden among the buildings of Madrid.

El paraíso escondido

Existe una relación muy estrecha entre la pintura y los jardines, que se hace evidente en las obras de artistas como Cézanne, Kandisnsky, Matisse, Claude Monet o Santiago Rusiñol, entre muchos otros. También Sorolla, sintió el deseo de tener un jardín propio para pintar y lo pudo hacer realidad al construir su nueva casa-taller en el centro de Madrid.

Así en el barrio de Chamberí, el mayor referente del impresionismo del momento, creo un jardín alrededor de su vivienda, que a día de hoy constituye un pequeño paraíso, un oasis escondido entre los bloques de edificios del centro urbano.

El jardín del pintor, se construyó a partir de 1910 y con poco más de 300 m2 es un lugar sorprendente por la sutil composición y los delicados detalles de pavimentos, figuras, perspectivas, colores y efectos con la luz que fueron estudiados minuciosamente como si de una pintura se tratase.

La construcción del jardín se alargó durante casi 10 años en tres fases separadas. Así, el jardín resultó ser una suma de tres patios diferenciados que se sitúan frente a la fachada y el lateral de la vivienda formando una L y además, un pequeño patio interior.

El jardín del Alcazar

La primera parte del jardín donde se encuentra el acceso a la finca, parece claramente inspirado en el Jardín de Troya del Alcázar de Sevilla, ciudad donde Sorolla pasó largas temporadas y pintó varias cuadros con este motivo.

En los cuadros del pintor, se observa claramente que se trata de fiel reproducción de aquel jardín sevillano, con una fuente de mármol frente la escalera y los arcos del pórtico que dan acceso a la vivienda.

A partir de este patio podemos acceder a la segunda parte del jardín, situada a un nivel un poco más bajo y cuyo acceso viene enmarcado por dos columnas coronadas por pequeñas esculturas, obras de Mariano Benlliure y Josep Clarà.

El jardín de la Acequia

El segundo patio fue el último en construirse y su motivo central es un estrecho estanque rectangular rodeado de surtidores laterales, imitando la imagen del Patio de la acequia de los jardines del Generalife de Granada.

Una fuente baja de mármol con tres amorcillos en bronce adorna uno de los extremos del estanque. Al final del otro extremo y cerrando la perspectiva, Sorolla instaló una antigua escultura romana de mármol, procedente de las ruinas de Cástulo (Jaen)

Pero más allá de los detalles artísticos, aquí la auténtica protagonista es el agua y su murmullo constante que aporta una agradable sensación de frescor, acompañada por los bojes, rosales y geranios, Además, Sorolla hizo traer algunos esquejes y semillas de arrayán del Generalife, que fueron plantados aquí y todavía hoy se conservan.

También es este caso, un banco de cerámica coronado por columnas de piedra y esculturas de bronce adquiridas por Sorolla a lo largo de sus viajes, limitan esta parte del jardín y dan acceso al tercer patio.

El jardín de la Alberca

Este tercer patio está dominado por una gran alberca sevillana situada frente a una gran pérgola de aire renacentista, donde solían reunirse a descansar y charlar la familia del pintor y sus múltiples invitados.

Esta pérgola, está formada por cuatro columnas frontales y dos laterales con capiteles genoveses que sustentan unas vigas de madera por donde trepan las plantas que sombrean y aromatizan el lugar.

La alberca viene presidida por la fuente de las confidencias. Frente al ventanal, unas esculturas de bronce junto a una pila de mármol por la que pasa el agua antes de caer al estanque, forman un conjunto muy típico del jardín hispano-árabe.

Los suelos y la escalera están recubiertos de vistosos pavimentos y azulejos, que aportan una nota de luminosidad y color al jardín, incluso en épocas en que no hay flores.

El Patio Andaluz

En el interior de la vivienda existe un pequeño patio destinado a proporcionar luz y ventilación, especialmente a la dependencia donde el pintor tenía su estudio. También en este espacio, Sorolla apostó por la estética andaluza.

Se trata de un patio cuadrado, presidido por una hermosa fuente octogonal forrada de azulejos azules y blancos de Triana. En los cuatro parterres, inicialmente se plantaron setos de boj y cuatro cipreses, que han sido sustituidos en la actualidad por Trachycarpus y gravas.

Finalmente resulta imprescindible la visita a la casa-museo, donde podremos admirar los magníficos cuadros de Sorolla, comprobar cómo era su taller y comprender mejor la relación entre el jardín y la vivienda a través de sus ventanales.

Ubicación: https://goo.gl/maps/PAEF8ZxxTv1BqXjZ6

Imágenes © josepmmompín. Se permite uso no comercial citando la fuente http://www.visitandojardines.com

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