Les Jardins de Sardy: una villa italiana en el Périgord (Dordogne) ***

Muy cerca de Saint-Émilion, en el corazón de la Dordoña, los Jardines de Sardy evocan el espíritu de las villas toscanas y demuestran que un jardín puede evolucionar con el paso del tiempo y, sin embargo, mantener su esencia.

English abstract: Just outside Saint-Émilion, this garden evokes the spirit of the Tuscan villas, demonstrating that a garden can continue to evolve over time without losing its sense of memory.

Un jardín con recuerdos del pasado

En Velines, una pequeña población del Périgord Purpre cercana al paisaje de viñedos y suaves colinas de Saint-Émilion -que por momentos evocan la Toscana italiana- se encuentra el Jardin de Sardy que destaca por su esencia renacentista.

Más que un jardín típico del Périgord Púrpura -llamado así por el color que adquieren los viñedos en otoño-, desde el primer momento tenemos la impresión de encontrarnos ante una pequeña villa italiana, cargada de leyendas.

La memoria histórica de la finca se remonta a la Edad Media, cuando desempeñaba una función estratégica y defensiva sobre el valle de la Dordoña.

Con el paso de los siglos, esta función fue perdiéndose hasta convertirse en una residencia señorial. Todavía hoy se conservan algunos elementos simbólicos de aquella época, como la torre medieval y el palomar.

La elegancia de una villa italiana

Con el tiempo, la edificación fue adquiriendo una singular arquitectura de inspiración italiana. A partir de 1956, el matrimonio Imbs adquirió la propiedad y emprendió una cuidada restauración de la finca y de sus jardines.

Con la colaboración del renombrado arquitecto Louis Aublet, recuperaron el antiguo estanque y diseñaron un jardín que no pretendía reconstruir fielmente el pasado, sino reinterpretarlo con sensibilidad y respeto por los elementos preexistentes.

Recorriendo el jardín de Sardy

La visita comienza al aparcar el vehículo bajo la agradable sombra de un bosque de carpes y robles, cuyos espacios están delimitados por pequeños muros construidos con los troncos de los grandes árboles abatidos por las frecuentes tormentas que azotan la zona.


Es un primer indicio de la gestión sostenible, ecológica y consciente que se aplica al jardín y que iremos descubriendo a lo largo de todo el recorrido.

Pronto descubrimos un elegante palomar —símbolo inequívoco de la nobleza del lugar— y distintas edificaciones. A través de ellas, accedemos al jardín por una elegante terraza elevada, desde la que obtenemos una primera panorámica del jardín y de su entorno.

Lo primero que llama nuestra atención al recorrer Sardy es la armonía del conjunto. La casa, las terrazas, las escalinatas, los muros de piedra y los pequeños estanques forman una composición serena y proporcionada.

La inspiración italiana está presente en la geometría y en la forma en que el agua acompaña el recorrido pero se advierte que no se trata de un jardín monumental, sino de un espacio concebido para pasear y descubrir lentamente sus diferentes ambientes.

Sin embargo, no renuncia a otras influencias. Algunas plantaciones, mucho más libres y naturales, suavizan las lineas de la arquitectura y aportan un aire que recuerda a los parterres ingleses de Gertrude Jekyll, con quien coincidió la antigua propietaria del jardín.

Ese equilibrio entre orden, simplicidad y naturalidad sin pretensiones de grandeza y, el amor y dedicación al jardín que se evidencia en cada detalle, es sin duda, una de las claves de su encanto.

Un jardín para disfrutar sin prisas

Uno de los aspectos más relevantes es comprobar cómo el jardín se relaciona con el paisaje que lo envuelve y caracteriza

Desde distintos puntos del jardín, se aprecian vistas de la antigua fortaleza y, los campos y viñedos que cubren el valle de la Dordoña, de modo que el límite entre el jardín y el exterior resulta difuso

En el interior, su atractivo reside en la delicadeza de los detalles y en esa sensación de calma que acompaña toda la visita.

Es uno de esos lugares que invitan a caminar despacio, a detenerse junto al agua o a contemplar cómo la luz ilumina u oscurece la piedra y la vegetación a lo largo del día

El estanque del siglo XVIII

Un estanque lineal de dos metros de profundidad y casi cincuenta de largo, situado en una terraza a un nivel inferior a la fortaleza es, sin duda, uno de los elementos más destacados del jardín.

En su orígen probablemente fuese la cantera para abastecer de piedras los edificios de Sardy y más adelante, en la edad media, se cree que fue cubrierto y convertido en pasadizo secreto para alcanzar la fuente de agua desde la fortificación.

Hoy, es una gran alberca de perspectiva florentina enmarcada por cipreses que fue concebida a mediados del siglo XX y que a través de los reflejos, los nenúfares y las murmullos del agua, crean una ambiente especial.

El juego dinámico de sus surtidores y el sutil reflejo de la piedra, ofrecen una evocadora atmósfera mediterránea que para muchos parece inspirada en el Patio de la Acequia de la Alhambra-Generalife.

En el extremo del canal más alejado de las edificaciones, semiescondido entre la vegetación aflora el manantial que abastece la propiedad.

Junto a la fuente, recubierta totalment por las raíces de un magnífico carpe se encuentra una esculura de Saint Fiacre, el patrono de los jardineros, colocada estratégicamente presidiendo el lugar.

Jardín sostenible y estructuras rústicas

Una de las medidas más evidentes de la gestión ecológica, es que la totalidad de los troncos de los arboles grandes que caen abatidos por tormentas, se reutilizan y se integran en el paisaje.

Se usan para delimitar los senderos, construir escaleras naturales en las zonas en pendiente o crear pequeñas vallas que encajan con la atmósfera romántica y silvestre del lugar, a la vez que se convierten en valiosos refugios de biodiversidad.

Las piedras o los afloramientos rocosos existentes, entre los que crecen con dificultades los carpes y los robles, ayudan a recrear ese ambiente deseado de romanticismo.

Un jardín que sigue escribiendo su historia

Pero lejos de quedarse estático, Le Jardin de Sardy continúa evolucionando. En la actualidad, sus propietarios, impulsan una importante ampliación del jardín destinada a conferirle un interés adicional.

El nuevo proyecto adopta un lenguaje muy diferente al del jardín histórico. Su composición, inspirada en el jardín barroco francés, apuesta por una mayor teatralidad, con nuevos ejes visuales, perspectivas y láminas de agua que contrastarán con la serenidad renacentista del conjunto original.

Lejos de competir con el jardín existente, esta ampliación intenta demostrar que un jardín histórico puede seguir creciendo y adaptándose a nuevos tiempos sin por ello, perder su carácter e identidad.

Será, sin duda, una magnífica excusa para regresar a Sardy en los próximos años y comprovar si lo han conseguido.

Ubicación Maps: https://maps.app.goo.gl/Ws7StxZ2UN61DE7v7

Imágenes ©josepmmompín y @esthergil Se permite uso no comercial citando la fuente http://www.visitandojardines.com

Más info y horarios para la visita en https://jardinsdesardy.com/

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3 Comentarios

  1. Vaya preciosidad de jardín, y está muy bien que evolucione. Me gusta mucho el estanque, y las planchas de agua posteriores… Barragán las manejaba muy muy bien… me he acordado de él al verlas… Enhorabuena buena por el blog y tu trabajo…

    Pd.: ¡Se ha muerto Fernando Caruncho! Yo lo conocí por Monty Don, y mi primer perro se llamó Piñón, como el suyo…

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