El Palau de Maricel es un edificio emblemático de estilo noucentista. Destacan sus terrazas ajardinadas con azulejos y, sobre todo, el claustro del segundo piso, con capiteles medievales y un gran balcón con vistas al mar.
English abstract: The Palau de Maricel is an emblematic Noucentista-style building. Its garden terraces with decorative tiles stand out, as well as the second-floor cloister, featuring medieval capitals and a large balcony with sea views.
Palacio emblemático frente al mar
El Palau de Maricel es uno de los edificios más característicos de Sitges, tanto por su ubicación sobre un pequeño acantilado frente al mar, como por su singular arquitectura novecentista.


La entrada principal, cuya portada gótica procede de la Iglesia de San Adrián en Salamanca, da acceso al interior del patio de azulejos con una preciosa fuente de helechos. En las paredes podemos apreciar el escudo del palacio: un sol naciente en rojo sobre las olas azules del mar.

Su origen se debe a un movimiento que atrajo artistas modernistas a Sitges, alrededor de Rusiñol y el Cau Ferrat. Este hecho motivó al coleccionista norteamericano Charles Deering a construir un palacio-museo, que cuenta con espectaculares dependencias interiores y exteriores.


El proyecto lo encargó a Miquel Utrillo, quien utilizó importantes elementos históricos, esculturas y capiteles comprados en iglesias y palacetes como Raixa, Salamanca, La Seu d’Urgell, Santa Coloma de Queralt o Logroño, entre otros.
Jardines y terrazas con azulejos
En Maricel, la falta de espacio exterior propició que los jardines se concentrasen en las terrazas superiores del palacio y en claustro, jugando siempre con unas extraordinarias vistas al mediterráneo.

Toadvía hoy, el aspecto de las terrazas es magnífico y los azulejos de vivos colores, lucen espectaculares sobre las paredes de los patios.

En el centro de la terraza central, originariamente existía un pequeño estanque rectangular dotado de muchos surtidores laterales y, ornamentado con grandes maceteros y celosias de madera.



Esta disposición, junto con las paredes que garantizan intimidad y protegen el espacio de los vientos marinos, parecen inspirarse en los patios andaluces nacidos de la influencia musulmana, donde el agua ocupa un espacio central y vertebrador.

Actualmente, la terraza restaurada ya no dispone de este elemento de agua, pero conserva su encanto decorada con bellos azulejos, picas y bancos ondulados recubiertos por cerámica azul, además de unos óculos con originales celosias.



Una escalera nos permite descender a otra terraza más pequeña, donde se halla una magnífica fuente de suelo, con formas y azulejos de inspiración islámico-persa.


La fuente fue construida por el ceramista Daniel Zuloaga, para ser expuesta en la Sala Parés de Barcelona a finales de 1916; allí la compró Miquel Utrillo y la llevó al Palau Maricel de Sitges.

Está totalmente cubierta por azulejos decorados a mano con técnicas hispano-moriscas, como la cuerda seca y esmaltes pintados, cocidos en hornos de leña.
El claustro en altura
Pero sin duda, nos queda descubrir el espacio más impresionante: un espectacular claustro situado en la segunda planta, abierto al mar mediterráneo e inspirado en los atrios de las antiguas domus romanas y los claustros medievales.


Se trata de un espacio soberbio, que aparece elevado frente al mar y que cuenta con capiteles de orígenes medievales, excepto dos que aparecen adornados con esculturas de Pere Jou.

La arquitectura y el arte protagonizan una escena, donde la vegetación se concentra en los grandes maceteros dispuestos en el patio central.


Por otra parte, los techos y paredes del claustro son auténticas obras de arte. Las baldosas cerámicas que las adornan, se cree que proceden de las cocinas del Hospital de la Santa Creu de Barcelona.

La representación de escenas con animales, hortalizas y frutas en la cerámica, fue un recurso muy utilizado para decorar de cocinas de palacios, mansiones y hospitales del siglo XVIII.

Finalmente, la parte más cautivadora del claustro la constituye la gran balconada, que invita a permanecer un largo rato antes de proseguir la visita, disfrutando en silencio de las privilegiadas vistas marineras de Sitges.
Ubicación: https://goo.gl/maps/pG36dKXmNcVi3EVk9
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Los azulejos le dan mucho colorido a todo el recinto y a cada espacio. Siempre he tenido la convicción de que un patio es un estilo de jardín y este lugar me lo confirma.
Un saludo, Josep.
La etimología de la palabra jardín, parece que proviene del francés «jart» (huerto) y del alemán ‘gart’ (cercado o vallado). Evidentemente se corresponden al ‘garten’ alemán y al ‘garden’ inglés. Parece pues que los primeros jardines pudieron ser huertos o patios vallados. La relación dede luego existe. Un saludo José Luis.