La Quinta de Selgas (Cudillero) ****

En la pequeña localidad asturiana de El Pito (Cudillero) se encuentra la espectacular Quinta de los Selgas. Se trata de un lujoso palacio del siglo XIX rodeado de fastuosos jardines y distintos edificios auxiliares, que constituye un conjunto extraordinario y sin paralelo en Asturias.

Sus orígenes se remontan a 1880 cuando los hermanos Ezequiel y Fortunato de Selgas, empresario exitoso y historiador-aficionado al arte respectivamente, decidieron reformar la casa familiar y construir un impresionante conjunto palaciego, que completaron con valiosas obras de arte. Además, construyeron también una iglesia y una escuela que forman parte del complejo.

Aparte de la fabulosa colección de arte -con obras de Goya o el Greco, entre otros- lo más destacable de la Quinta de los Selgas son sus espectaculares jardines de distintos estilos: uno francés, otro italiano y el más extenso, de estilo paisajístico o inglés.

Es por ello, que los jardines de 9 hectáreas, diseñados por el jardinero francés Henri Rigoreau Jouvert, representan un resumen de la historia del paisajismo europeo y se cuentan entre los más relevantes de España.

El jardín, mantenido y conservado de manera impecable, se estructura en las tres zonas citadas, sin que se produzcan bruscas transiciones y sin que pudiera decirse cual de ellas es la dominante.

La primera zona que descubrimos corresponde al jardín Francés. Este se extiende frente la fachada sur, dominando el espacio de llegada y formando una amplia avenida que enfatiza y enmarca la visión del palacio.

Este jardín se caracteriza por su avenida con parterres que forman un extenso tapiz verde enmarcado por setos de camelia y, resaltado en el eje central, por múltiples estatuas, fuentes y jarrones que atraen la visión.

Es precisamente esta parte del jardín, la que hace que popularmente se le conozca como «el Versalles asturiano«, aunque, evidentemente, uno y otro jardín poco tienen que ver.

En la parte posterior del palacio, se encuentra el jardín italiano, delimitado por dos grandes pabellones en los laterales y por un par de enormes Araucarias que actúan como telón de fondo.

Un conjunto de terrazas, escalinatas y balaustradas, estructuradas alrededor del estanque central, dan forma a este jardín en el que arquitectura, iconografía y vegetación dialogan constantemente.

Las esculturas, las fuentes y maceteros son los protagonistas principales en el jardín italiano y uno tiene las sensación que cada elemento tiene aquí un significado secreto, que tratamos de descubrir.

Entre grandes ejemplares de araucarias, palmeras y cedros del atlas, al final del jardín italiano aparece el invernadero, una magnífica construcción de hierro y cristal que albergaba ejemplares exóticos y servia para cultivar las flores y plantas anuales.

Poco más allá, en un lateral del caminó, aparece un fragmento de una lápida. Es una señal que nos indica que a partir de aquí todo cambia y hay que mirar el jardín con otros ojos.

A partir de este punto, la naturaleza controlada, los setos y las topiarias dejan paso a unas plantaciones de aspecto mucho más natural y paisajístico: es el jardín inglés.

Con un trazado más irregular y plantaciones de grandes árboles envueltos por amplias praderas, el jardín inglés reproduce paisajes románticos, salpicados por construcciones inspiradas en antiguas civilizaciones.

Enseguida descubrimos un templete jónico, sobre una gruta de rocalla que contiene acuarios en su interior, todo ello recubierto por una frondosa vegetación que le confiere un aspecto naturalizado.

El templete, de formas clásicas, se sitúa en el borde de un lago de formas orgánicas. Aquí nace un riachuelo que va formando lagos y pequeños saltos de agua a medida que recorre esta parte del jardín.

Siguiendo el curso del agua, que discurre por caminos irregulares, vamos descubriendo distintos rincones cargados de romanticismo, con puentes, mesas y zonas de estancia.

Cerca de río, crecen enormes ejemplares de secuoyas rojas, pinos y distintas especies más como arces japoneses, magnolias y eucaliptus que forman una frondosa cubierta.

A pesar de su indudable valor, los jardines de Selgas son todavía poco conocidos. Por motivos que no comprendo, habitualmente las visitas se han restringido mucho. El verano de 2021 solamente se han podido visitar dos meses y siempre, bajo el atento e incómodo control de los numerosos guardas y vigilantes que se encuentran por todos lados.

Además, la Quinta de El Pito se encuentra envuelta de polémica, tras haberse desvelado que la Fundación Selgas-Fagalde vendió al Prado de una de las obras más valiosas de su colección, el “Aníbal vencedor” de Goya. Por otro lado, el Ministerio de Cultura frustró la compra de la Inmaculada del Greco, por parte de un museo húngaro.

Todo ello ha precipitado que la Consejería de Cultura del Principado haya decidido tramitar la declaración de la Quinta, en su conjunto, como Bien de Interés Cultural (BIC). En cualquier caso, lo que resulta muy sorprendente es que un patrimonio artístico y cultural tan valioso, como el que representa la Quinta de Selgas y su colección de arte, haya podido estar tanto tiempo sin ninguna protección.

Ubicación: https://goo.gl/maps/tR8LzmXvcRtWvsRX7

8 Comments

  1. Buenos días,
    Boquiabierta me he quedado al saber de la existencia de esta maravilla.
    A tenor del último comentario de este artículo, el acceso para poder visitarlo es restringido.
    Hay alguna web o teléfono de contacto para solicitar información al respecto?
    Vivo en Gipuzkoa y me encantaría acercarme para disfrutarlo.
    Muchas gracias!

    Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s