Natur-Park Südgelände (Berlín) *****

El jardín secreto de Berlín es un lugar romántico e inspirador, donde la naturaleza renace con esplendor sobre un extenso entramado de antiguas vías y equipamientos, abandonados durante décadas.

Abstract: One of the treasures that Berlin hides is the surprising Natural Park that stands on a huge complex of railways that was abandoned by the construction of the Berlin Wall.

Un parque ferroviario

Uno de los tesoros que esconde la ciudad de Berlín, es el sorprendente e inesperado Parque Natural de Südgelände, en el distrito de Schöneberger.

El parque se extiende sobre un total de 18 hectáreas, de unos terrenos que se regeneraron espontáneamente al quedar aislados y sin uso durante un largo período tras la segunda guerra mundial.

Se trata de una fascinante combinación de naturaleza y arte, a partir de la recuperación de viejos elementos procedentes del mundo ferroviario.

Procesos de regeneración natural

Sobre lo que había sido la gran estación de maniobras de la Tempelhof, un inmenso compendio de vías férreas que quedó inoperativo por la construcción del muro de Berlín, se activaron los procesos de regeneración natural.

En esta zona abandonada y desocupada durante 50 años, la naturaleza activó su procesos y rápidamente los abedules, robles y otra multitud de especies variadas, empezaron a colonizar las vías.

Pronto, también los pájaros construyeron sus nidos y comenzaron a criar; durante ese tiempo, se desarrolló una pequeña jungla urbana, protegida del impacto humano.

Fueron varias décadas de aislamiento durante las cuales se desarrolló un verdadero ecosistema: una isla de biodiversidad rodeada por un entorno metropolitano.

Un proyecto respetuoso y sostenible

De este modo, cuando a finales de los años 80 surgieron nuevos planes para la utilización de los terrenos, numerosas movilizaciones ciudadanas lograron demostrar el valor ecológico que estos habían adquirido y promover un proyecto de conservación que, en 1996, obtuvo su protección al ser declarado Parque Natural.

Se desarrolló un proyecto respetuoso con el entorn: en las zonas más sensibles, los caminos transcurren sobre una pasarela elevada 30 cm del suelo y que deja por debajo suficiente espacio para permitir los movimientos de los animales sin riesgo de ser pisados.

Grupos de ciudadanos amantes de la naturaleza se reúnen para hacer seguimiento de la nidificación de aves y de las distintas especies de animales, insectos y plantas —algunas en peligro de extinción— que encuentran refugio en el parque.

Así pues, el Natur-Park, a pesar de encontrarse en un entorno urbano, es un espacio de usos limitados: paseo por los caminos, descanso y, sobre todo, contemplación de la naturaleza en plena ciudad. Además, su gestión es plenamente sostenible: los restos vegetales se trituran y se reutilizan como pavimento en los caminos.

Además, para evitar la masificación y contribuir a su mantenimiento, el parque es un recinto cerrado y requiere el pago de una entrada simbólica, muy económica, que puede adquirirse en los dispensadores automáticos situados en los accesos. Esta entrada permite también visitar la colección de esculturas y elementos ferroviarios.

Finalmente, para compensar las necesidades de usos de la población Berlinesa, se construyo junto al Natur-Park un nuevo espacio verde paralelo a las vías, que permite dar continuidad a los recorridos urbanos y donde se puede circular en bicicleta, patinar y practicar distintos deportes.

Se trata del Hans-Baluschek-Park, un espacio funcional y multiusos, que fue diseñado por la famosa paisajista berlinesa Gabriele Kiefer.

Más información:

Ubicación: https://goo.gl/maps/sKDiXm3mS7MVS7pL7

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