Museum Insel Hombroich (Neuss)****

Abstract: A series of small sculptural pavilions scattered and camouflaged among the natural vegetation, with an anonymous and surprising content, allows one to self-discover the value of things.

Los pabellones de Heerich

El Museo Insel Hombroich fue fundado en 1987 por el coleccionista Karl-Heinrich Müller, quien, en un entorno natural privilegiado de una isla del río Erft, implantó una serie de pabellones destinados a albergar su colección de arte.

El escultor minimalista alemán Erwin Heerich, fué el encargado de diseñar la serie de pequeños edificios esculturales que aparecen diseminados y camuflados entre la vegetación.

Estos pabellones albergan la mayor parte de la colección, compuesta por obras de destacados artistas, presentadas de forma anónima y sin grandes explicaciones que puedan influir en la percepción del visitante

El conjunto fue concebido para integrar arte y naturaleza en un mismo espacio, donde la identidad de las obras carece de importancia, los recorridos son libres y la vegetación silvestre, que parece penetrar en los pabellones, crea el ambiente propicio para la experiencia.

El recorrido ofrece un agradable paseo en un entorno natural de gran belleza, donde algunos pabellones albergan valiosas obras de arte y otros, con sus muros vacíos, funcionan como hitos que marcan la ruta.

Naturaleza integradora

A lo largo del recorrido, los caminos ligeros y efímeros, van atravesando praderas silvestres y zonas boscosas donde aguardan escondidas las obras de arte.

Poco a poco se van desvelando los secretos que esconden y su descubrimiento aporta momentos de sosiego y valor espiritual.

Las distintas obras de arte -cuadros, esculturas, y arquitectura- se disponen de manera que sus lenguajes se entrelazan con el paisaje.

A menudo acaban confluyendo de tal manera, que por momentos olvidamos si estamos dentro de una obra o del entorno que las acoge.

A pesar de su aspecto «casual» detrás de cada intervención existe una profunda reflexión.

El parlamento

Una de las obras mas llamativas la forma un potente circulo de sillas de acero que se ordena formando un parlamento.

Tampoco es casual que este conjunto se encuentre bajo la copa de un árbol aislado, que forma un hito atractivo y protector.

A pocos metros, ese mismo círculo se reproduce en forma de piedras megalíticas, recordándonos que estas reuniones se producen desde tiempos remotos, siempre en la base de un árbol que marca el punto de encuentro.

Un final a la altura

La parte más alta del jardín, sirve para situar un pabellón de dos plantas, donde en la superior, todo un paño de pared acristalado, enmarca y enfatiza una visión panarámica del lago.

El parque dispone también de una zona recuperada de un antiguo jardín histórico, dónde unos setos de boj recortados y unos estanques reproducen un pequeño jardín japonés.

Prosiguiendo el recorrido, llegaremos a la cafetería situada en un último pabellón, que ofrece un punto de descanso y refresco.

Su encanto, está a la altura de todo el parque-museo y además, el contenido de su discreto buffet de productos típicos, está incluido en el precio de la entrada.

El recorido circular nos lleva de vuelta al orígen, donde el camino discurre por el interior de un discreto pabellón.

Desde su interior, la puertas situdas sobre unas paredes blancas desnudas, enmarcan el paisaje y formalizan un precioso colofón a una visita muy recomendable.

Más información:

Web https://www.inselhombroich.de/de/museum

Ubicación: https://goo.gl/maps/EF8ciNW3QJKfUUQ98

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