Riemer Park: una nueva naturaleza sobre el antiguo aeropuerto (Múnich) ****

A unos siete kilómetros del centro de Múnich, Messestadt Riem es uno de los grandes proyectos de transformación urbana de la ciudad. El nuevo barrio ocupa los terrenos del antiguo aeropuerto de Múnich-Riem y combina viviendas, equipamientos, comercio y grandes espacios libres en los que destaca el Riemer Park.

Abstract: Located about seven kilometres from Munich city centre, Messestadt Riem is a major urban redevelopment project built on the site of the former Munich-Riem Airport, relocated in the early 1990s. The new district combines housing, public facilities, retail and extensive green spaces.

Urbe compacta y verde

El nuevo modelo urbano, articulado en torno a Messe München, el gran recinto ferial de la ciudad, fue concebido bajo el principio de «compacto, urbano y verde», integrando naturaleza y ciudad en un mismo proyecto.

Antes de visitar el parque, merece la pena recorrer este singular entorno urbano. Junto a la Messe se encuentra el Messesee, un extenso lago de cuyas aguas emerge Gran Paradiso, una escultura de Stephan Huber que representa, a modo de una gigantesca estantería, diferentes cumbres de los Alpes.

La obra introduce una interesante reflexión sobre la comercialización del paisaje, especialmente significativa en un lugar dominado por la actividad ferial.

Desde aquí podemos acercarnos hasta el Platz der Menschenrechte, uno de los espacios públicos más singulares del nuevo barrio y que actúa como transición entre el centro de Messestadt Riem y el Riemer Park.

Es un espacio tranquilo y naturalizado, dominado por los pinos y zonas de estancia, cuyo nombre hace referencia a la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Desde aquí, unas alineaciones de grandes abedules nos acompañan hasta el Riemer Park, una enorme pieza de paisaje que actúa como transición entre la ciudad y el territorio abierto.

Con más de 200 hectáreas de extensas praderas, masas arbóreas, colinas y un amplio lago, el Riemer Park constituye hoy el principal espacio de ocio y naturaleza de Messestadt Riem y es uno de los grandes parques de Múnich.

Latitude Nord: construir un paisaje

En 1995, el equipo Latitude Nord, dirigido por el paisajista Gilles Vexlard, ganó el concurso internacional para transformar este enorme vacío urbano. Su propuesta planteaba un «parque sin límites», abierto hacia el territorio y construido a partir de grandes superficies de pradera, masas forestales, líneas de plantación y una topografía artificial.

La topografía es uno de los elementos que estructuran el parque. Taludes, montículos y depresiones modelan un nuevo paisaje sobre la gran llanura del antiguo aeropuerto.

Incluso algunos jardines hundidos de la antigua BUGA 2005 forman parte de esta particular configuración del terreno.

Muchas de estas instalaciones fueron concebidas como temporales y desaparecieron tras la exposición, mientras que algunos espacios, como los Parallelen Gärten y los Senkgärten, permanecen integrados actualmente en el parque.

Del aeropuerto al nuevo paisaje

Resulta difícil imaginar que este lugar fue hasta 1992 uno de los aeropuertos de Múnich. El parque no pretende reconstruir el aeropuerto, sino transformar radicalmente su escala y su carácter hacia un entorno más natural.

Además de la vegetación, la topografía del Riemer Park es completamente nueva y constituye uno de los principales recursos paisajísticos del proyecto de Gilles Vexlard.

Dos grandes montículos de unos 20 metros de altura, construidos con los materiales procedentes de la demolición del antiguo aeropuerto, se convierten en miradores privilegiados sobre el parque y el paisaje circundante, con la silueta de los Alpes como telón de fondo.

A sus pies se extiende el Riemer See, un gran lago artificial creado para la BUGA 2005 que introduce el agua como uno de los elementos estructurantes del nuevo paisaje.

Las masas de árboles se contraponen a extensas superficies abiertas, mientras las líneas geométricas y las grandes perspectivas producen una sensación de amplitud infinita, poco habitual en un parque urbano.

Además el parque fue concebido como una franja de ventilación urbana, y tanto las masas arbóreas como los espacios abiertos siguen la dirección suroeste-noreste de los vientos dominantes, favoreciendo el intercambio de masas de aire.

También algunas líneas y orientaciones de las plantaciones recuperan las antiguas divisiones agrícolas, anteriores a la construcción del aeropuerto, como un guiño a la memoria del lugar.

Un parque pensado para ser vivido

Lo primero que sorprende al recorrer el Riemer Park es precisamente su escala. No es un parque que se descubra mediante una sucesión de pequeñas escenas, sino un paisaje enorme que solamente se comprende al recorrerlo, a través de grandes perspectivas y cambios muy sutiles de topografía.

La sensación durante la visita es la de encontrarse ante un paisaje aparentemente sencillo, pero cuidadosamente construido. Las grandes praderas, las masas arbóreas, las líneas rectas y las colinas, desde las que se divisan los Alpes, configuran una composición de gran claridad y fuerza paisajística.

El Riemer See, el lago de diez hectáreas, introduce además un nuevo horizonte y junto a las zonas de ocio concentra buena parte de la actividad cotidiana del parque.

Es un lugar utilizado intensamente: caminar, correr, bañarse, jugar, practicar deporte o simplemente tumbarse en la hierba forman parte de la vida cotidiana de los vecinos y de los visitantes del parque.

Y quizá ahí reside uno de sus mayores aciertos: es un paisaje pensado para ser vivido y disfrutado.

Un paisaje que precisa gestión

Desde su inauguración al finalizar la Bundesgartenschau (BUGA) de 2005, el Riemer Park ha pasado a formar parte de la estructura verde de Múnich.

Algunos de los jardines de demostración creados con motivo de la BUGA 2005 todavía se conservan integrados en el paisaje actual y forman pequeños rincones singulares del parque.

La ciudad asumió oficialmente su gestión tras la BUGA y mantiene el parque como un espacio público destinado tanto al ocio como a la conservación de valores ecológicos.

La gestión distingue claramente entre las zonas de uso más intensivo, alrededor del lago y de las áreas de juego, que requieren un mantenimiento más frecuente, y la parte donde predominan las praderas extensivas y masas forestales, que proporcionan hábitat y permiten un modelo de gestión más orientado a la naturaleza.

El contraste entre estas zonas de uso intensivo y las superficies extensivas del paisaje es, precisamente, una de las claves para comprender cómo funciona actualmente el parque.

El parque forma así parte de una estrategia más amplia de conectividad ecológica y de compensación ambiental de la ciudad y tanto los bosques y las praderas tienen una función ecológica importante.

Algunas se gestionan como praderas ricas en especies y pastizales de carácter extensivo que, además de favorecer la biodiversidad, permiten aprovechar el material vegetal obtenido mediante la siega para crear nuevas superficies naturalizadas en otros espacios de Múnich.

Más de veinte años después de su creación, resulta especialmente interesante comprobar cómo un proyecto de paisaje de esta escala ha conseguido integrarse en la vida cotidiana de un barrio nuevo y cómo la idea original de Latitude Nord continúa marcando el rumbo del desarrollo de un lugar que sigue evolucionando.

Imágenes ©josepmmompín y @Paisas Se permite uso no comercial citando la fuente http://www.visitandojardines.com

Ubicación Maps: https://maps.app.goo.gl/WhvLsKHY96ZPpxcp9

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