Villa Capra “La Rotonda”. Un jardín que es paisaje (Vicenza) ****

A las afueras de Vicenza, en el Véneto, sobre la cima de una suave colina, se encuentra una de las villas más emblemáticas del Renacimiento: la Villa Capra, conocida mundialmente como La Rotonda, obra icónica del célebre arquitecto Andrea Palladio.

English abstract: On the outskirts of Vicenza, atop a gentle hill, stands one of the most celebrated villas of the Renaissance: Villa Capra, universally known as La Rotonda.

Paisaje, arquitectura e iconografía en la obra de Palladio

La Villa Capra fue diseñada en la década de 1560 por Palldio para un eclesiástico y noble vicentino llamado Paolo Almerico, que deseaba poseer una residencia de recreo en el campo tras regresar de Roma.

Muy pronto Villa Capra “La Rotonda” se convirtió en uno de los edificios más influyentes de la arquitectura occidental. Sin embargo, desde una perspectiva paisajística, resulta especialmente interesante la forma en que Andrea Palladio integra el entorno, convirtiendo el paisaje circundante en una parte esencial de la composición.

Imágenes de campos de colza © www.ecovicentino.it

Desde el primer momento, la Villa Rotonda no fue concebida como una explotación agrícola, como ocurría con la mayoría de las villas venecianas, sino como un lugar de retiro y contemplación de la naturaleza. Tras la muerte de Paolo Almerico, la propiedad pasó a la familia Capra, que completó el edificio y mantuvo el carácter del entorno.

Diseño y concepto de los jardines de Villa La Rotonda

A diferencia de otros jardines renacentistas italianos, el entorno de la Villa no se organiza mediante parterres geométricos, terrazas escalonadas o elaboradas composiciones vegetales. En la Rotonda el jardín es, en gran medida, el propio paisaje que la rodea.

Para este fin, Palladio sitúa la villa exactamente en la cima de la colina. Esta decisión resulta fundamental, porque permite que el edificio y sus terrazas dominen visualmente el territorio en todas direcciones.

La planta del edificio es totalmente simétrica. Cada una de las cuatro fachadas presenta un pórtico con columnas coronado por un frontón clásico y precedido por una amplia escalinata, de manera que cada pórtico establece un eje visual distinto hacia el paisaje.

La casa se convierte así en el centro geométrico de una composición que se extiende más allá del jardín interior y mira hacia los campos y colinas que rodean Vicenza.

En el centro de la villa se encuentra un gran salón circular cubierto por una cúpula, del que parte la distribución de las estancias. Las puertas y ventanas permiten que la mirada atraviese el edificio de un lado a otro enmarcando el paisaje y convirtiéndolo en una prolongación del espacio interior.

Desde cualquiera de ellos nuestra mirada se proyecta hacia el exterior, incorporando el territorio como un escenario natural, un paisaje prestado que incorpora como parte del jardín.

Palladio utiliza además algunos recursos sutiles para reforzar el efecto escenográfico del conjunto. La orientación del edificio no coincide exactamente con los puntos cardinales, sino que está ligeramente girada para mejorar la entrada de luz y dirigir las vistas hacia los puntos más interesantes del entorno.

A pesar que con el paso del tiempo se añadieron algunos elementos y esculturas en el entorno inmediato, estos no modificaron la idea fundamental: la villa sigue actuando como el punto central desde el que el paisaje se contempla y se ordena.

Arquitectura clásica e influencias palladianas

Aunque La Rotonda es ante todo una obra de arquitectura clásica, su concepción responde también a una serie de ideas simbólicas del humanismo renacentista.

La planta centralizada y la cúpula son una referencia a la arquitectura de los templos clásicos. Esta elección no es casual, ya que durante el Renacimiento, la forma central se asociaba con la perfección geométrica y con una idea de armonía universal heredada de la tradición clásica.

Con el tiempo, la arquitectura de la Villa Rotonda, de Andrea Palladio, marcó un estilo que influyó notablemente en obras posteriores. Un claro ejemplo es el neoclasicismo de la Casa Blanca norteamericana, diseñada por James Hoban en 1800, donde se reconoce con claridad la huella del pensamiento palladiano.

Un jardín que es paisaje

Palladio entendió que la colina sobre la que se asentaba la casa ofrecía algo muy valioso: un paisaje amplio y abierto que podía contemplarse en todas direcciones. Así, su arquitectura se limita a enmarcarlo y a organizar las visuales.

La Rotonda demuestra que un jardín no siempre necesita grandes artificios para resultar extraordinario. En este caso, el territorio que se extiende alrededor de la villa es parte fundamental del propio jardín.

Algunas esculturas añadidas posteriormente en el jardín inferior y sobre algunas terrazas, así como el ninfeo decorado con figuras mitológicas, son también refuerzos de este imaginario clásico que impera en el jardín.

Como en muchas villas italianas, la presencia de divinidades y héroes de la Antigüedad contribuye a evocar la idea de un paisaje ideal inspirado en la cultura clásica.

Interior con arquitectura y arte excepcionales

Una vez comprobado que la villa no está rodeada por un jardín en el sentido tradicional, sino que es la propia arquitectura la que transforma el paisaje en el jardín, debemos adentramos en su interior para admirar un espacio excepcional que no deja indiferente a nadie.

El majestuoso interior de la Villa Capra deslumbra por su perfecta simetría. Esta se articula en torno a un gran salón central coronado por una majestuosa cúpula inspirada en el Panteón de Roma.

Bajo la cúpula el suelo forma un círculo cuyo punto central recuerda a un desagüe. Está rodeado de patrones radiales en mármol, los cuales destacan el centro y refuerzan la simetría visual de la planta.

Sus salas, exquisitamente decoradas con frescos renacentistas de temática alegórica y mitológica, envuelven el espacio en una atmósfera de armonía y refinada belleza. Fueron realizados principalmente por Anselmo Canera, junto con otros artistas del Renacimiento tardío veneciano.

imágen aeria Villa Capra ©Paesi Online

A pesar que Palladio construyó en la región del Véneto 24 Villas que hoy son Patrimonio de la Humanidad, la Rotonda, es el ejemplo más destacado, donde naturaleza y arquitectura se funden para formar un lugar imprescindible.

Resto imágenes ©josepmmompín Se permite uso no comercial citando la fuente http://www.visitandojardines.com

Ubicación Maps: https://maps.app.goo.gl/hs8FFQm1ujDvmF956

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1 comentario

  1. Palladio fu uno dei più grandi e influenti architetti del Rinascimento, e siamo fortunati ad avere la sua eredità.

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