Memorial del Holocausto (Berlín) ****

El colosal Monumento a los judíos asesinados en Europa, se encuentra en un lugar donde no hace tanto estuvo el Muro de Berlín, muy cercano a la Puerta de Brandenburgo.

El lugar es conocido popularmente con el nombre Holocaust-Mahnmal  o el Memorial del Holocausto.

Este impresionante conjunto, construido a base de grandes bloques de hormigón y pavimento de adoquines, forma un enorme jardín mineral -casi desprovisto de vegetación-, dedicado a las víctimas judías del genocidio nazi durante la Segunda Guerra Mundial. 

El arquitecto neoyorquino Peter Eisenman diseñó el Memorial del Holocausto de Berlín sin placas, inscripciones y tampoco símbolos religiosos. En las primeras etapas del proyecto, colaboró el escultor Richard Serra, famoso por sus grandes obras que pueden recorrerse.

El Memorial del Holocausto consiste en un campo ondulado de 2711 estelas, formando un enorme laberinto de hormigón que se puede atravesar desde todos los lados, recorriendo largos pasillos entre bloques, que por momentos pueden recordarnos grandes sepulturas anónimas.

Impresionante por su sobriedad matemática, este mar urbano compuesto solo por distintas tonalidades de gris, fue inagurado en mayo de 2005, tras 17 años de deliberaciones, controversias e intercambios de ideas sobre como debía ser un espacio tan emblemático y singular.

Al caminar entre las estelas de diferentes alturas y los pasillos laberínticos, se puede experimentar un breve momento de desorientación y pérdida, ya que el terreno es irregular y los bloques varían en altura y tamaño, tratando de evocar las sensaciones de las víctimas del Holocausto.

Los bloques están dispuestos de manera que solo dejan pasar una persona a la vez y al entrar se descubre que están ligeramente inclinados. Además, el suelo describe una topografía ondulada, que permite a los visitantes “desaparecer” entre las losas a medida que se alejan.

Además de los bloques y el terreno ondulado, la luz interviene de manera directa en la percepción del lugar. En el interior del monumento se puede sentir una sensación de confinamiento por falta de luz. Esta sensación es mayor con el cielo encapotado, cuando cuesta intuir la salida al final de los pasillos.

Cerca de los límites del monumento, aparecen árboles surgiendo entre las losas que dan un toque de verdor y alegría al conjunto. Además aportan un mensaje de esperanza, en alusión al renacer de la vida.

A pesar que no fue exactamente aquí un lugar donde se practicó el genocidio, al estar situado en el corazón de Berlín, continúa llevando su mensaje de atención a las atrocidades cometidas, para tratar de evitar que se puedan volver a repetir.

Ubicación: https://goo.gl/maps/FJfnjJXKbKNUx65K7

6 Comments

    1. Entiendo lo que comentas pero en este caso no se trata de un lugar de reposo, sinó de una estancia más, de un museo dedicado a rememorar el holocausto. Yo opino que no todos los jardines deben transmitir las mismas emociones y algunas a pesar que no son agradables, corresponden bien a las intenciones buscadas. Un saludo.

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  1. Me tocó conocerlo un día de enero, de cielo gris plomizo con un aire gélido y temperaturas bajo cero. Y como bien dices, es un espacio inmensamente sobrecogedor. Representa lo que quiere representar, y no, no lo entiendo que en sí mismo deba ser acogedor. Lo cálido y hermoso es sentir a las personas que coincidimos recorriéndolo; al dejar embargarnos esa inmensa sensación de desolación; pero a la vez ver ese rayo de esperanza en nuestras miradas y en nuestros deseos.
    Una preciosa entrada para un emblemático lugar.
    Gracias

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