Los bellos jardines de Ilnacullin, con sus formas originales y sus colores cambiantes con las estaciones, definen un paisaje peculiar en una isla del suroeste irlandés, un lugar donde antes solamente había rocas.
English abstract: A small island of only 15 hectares, it is famous for its beautiful gardens with shapes and colors that change with the seasons, which define a very peculiar landscape.
De desierto a paraíso
La Isla de Garinish, también conocida como Ilnacullin, es una pequeña isla de 15 hectáreas del suroeste de Irlanda. Hoy en día es famosa por ser una auténtica isla jardín con una rica vegetación, cuyas formas y colores cambiantes con las estaciones definen un paisaje muy peculiar.

Esta isla fue, en el pasado, un terreno rocoso con poca vegetación y prácticamente deshabitada hasta principios del siglo XX, cuando John Annan Bryce la adquirió con el objetivo de construir allí una vivienda y un gran jardín, aprovechando su particular clima templado debido a la influencia de la Corriente del Golfo.

Con este objetivo contrató a Harold Peto, un renombrado arquitecto paisajista inglés, para diseñar y transformar la isla en un jardín paradisíaco, plagado de plantas exóticas.

Éste se encargó de dirigir los costosos trabajos, en los que hubo que trasladar grandes cantidades de tierra hasta la isla, para crear un sustrato fértil donde poder plantar con garantías.


Peto diseñó unos jardines inspirados en el renacimiento italiano con zonas y elementos donde predomina el estilo del jardín japonés, pero los fuertes vientos que azotaban la isla no permitieron, inicialmente, que se estableciera la vegetación deseada hasta que, décadas más tarde, un jardinero escocés llamado Murdo Mackenzie estableció cinturones de protección, con masivas plantaciones de pinos, abetos y cipreses


Siguiendo los senderos que recorren la isla podemos descubrir una serie de pequeñas edificaciones entre los jardines, todas ells con un significado especial. Són de destacar el templo griego, la torre del reloj, la casita o una torre Martello defensiva, preexistente al jardín, en el punto mas alto.
El jardín italiano
El jardín italiano con sus columnatas es una de las puntos más destacados de Ilnacullin. En esta zona distintas terrazas aparecen dispuestas alrededor de una piscina, rodeadas por setos de tejo recortados.


Una casa de té, conocida como La Casita, se sitúa frente al estanque que en el centro cuenta con una reproducción del famoso «Mercurio volador» (o Mercurio de los Medici), que contribuye a ese carácter italiano y clásico que Peto quiso imprimir a este jardín.

El Mercurio volador (Mercurio volante) de Giambologna es una de las obras más célebres del manierismo italiano y uno de los grandes ejemplos de la escultura europea del siglo XVI.


La elección no es casual: Mercurio, representado en pleno movimiento y sostenido por el viento, encaja especialmente bien con la concepción escenográfica y dinámica de Peto
El jardín amurallado
El jardín amurallado tiene una forma inusual, y los muros limítrofes están reforzados en el exterior, lo que permite que el interior soporte una colección excepcional de plantas trepadoras.


En las esquinas aparecen cuatro torres construidas con piedra de Bath. La estructura noroeste es la «Torre del Reloj», las esquinas suroeste y noreste serían «Casas de jardín», y la esquina sureste estaba destinada al almacenamiento de herramientas.


El templo griego y la torre Martello
En un extremo de la isla, unos escalones conducen al Templo Griego, un templete sin techo con grandes vistas sobre los montes Caha. Por debajo, se abre un largo claro conocido como el «Valle Feliz», con grandes arboles y arbustos exóticos.



En el extremo opuesto del sendero, un largo tramo de escalones de pizarra azul conduce a la Torre Martello, ubicada en el punto más alto y que formaba parte de una antigua base militar ubicada en la isla.


Fue construido por la Oficina de Guerra británica hacia 1805 como defensa contra la temida invasión napoleónica.


La torre se encuentra en un excelente estado de conservación y dessde ella se obtienen hermosas vistas panorámicas sobre el paisaje que envuelve la isla.
El acceso a los jardines
Los jardines están abiertos al público solamente de Abril hasta Octubre. Para acceder a ellos hay que realizar una pequeña travesía desde el puerto de Glengarriff.


En el trayecto, las embarcaciones se acercan a los pequeños islotes donde se pueden observar descansado las focas grises, que habitan tranquilamente en estas aguas.

Este bello trayecto acuático añade un atractivo adicional a la visita.
Imágenes cedidas por: @Mireia Fernández http://www.mspaisatge.com y @Joan Arandes https://www.jarditec.cat/
Ubicación: https://goo.gl/maps/GhPSTmETnMwnZpGA8
Más jardines de Irlanda: https://visitandojardines.com/category/jardines/irlanda/

Es curioso como en un lugar aparentemente inhóspito, con ingenio, puede surgir un jardín con tanto valor ornamental. Muy buen artículo. Como siempre me he sentido trasportado hasta allí. Un saludo Josep.
Efectivamente, la naturaleza siempre es capaz de renacer, si creamos las condiciones para iniciar los procesos ambientales. Este es un buen ejemplo. Saludos José Luis.