Cuando iniciamos un viaje, lo hacemos con la ilusión de descubrir rincones mágicos y maravillosos que nos hagan vibrar. Islandia, la tierra de fuego y hielo nunca decepciona: sus impresionantes cascadas son solo una pequeña muestra de todo lo que esconde este indómito territorio de trolls y seres mitológicos…
English abstract: Iceland is home to imposing, untamed waterfalls that seem to mark the edge of the world. There, water crashing against black basalt shapes a landscape so extreme that it blurs the boundary between reality and fantasy.
Desde el centro de la tierra
En Islandia, el agua surge del corazón mismo de la tierra. Entre glaciares, volcanes y cañones, sus géiser y cascadas se despliegan como escenarios donde la fuerza y la belleza se encuentran en cada rincón


Los enormes glaciares de la isla generan caudalosos ríos en los que se forman multitud de cascadas. Algunas caen en cortinas ligeras; otras golpean con potencia. Unas destacan por su volumen, otras por la geología que las rodea, pero ninguna deja indiferente.

Cada una ofrece una experiencia única, como si el paisaje hablara directamente al visitante y le contara su historia y sus secretos. Cada cual la vive a su manera y estas son algunas de las que me dejaron los mejores recuerdos:
Gullfoss
A la espectacular cascada de Gullfoss se la oye rugir desde la lejanía. El agua se despliega en dos niveles antes de precipitarse en un profundo cañón excavado por el río Hvítá, donde se elevan densas nubes de bruma que trepan por las paredes rocosas.

En verano, con el deshielo, el caudal de la cascada supera con facilidad los 100 m³ por segundo, intensificando tanto su fuerza visual como sonora.

Tras superar un primer desnivel, el agua desaparece en la grieta del cañón como si fuera tragada por la tierra, creando así una impresionante sensación de profundidad y movimiento continuo.

Por su carácter indomable y poderoso, Gullfoss es una de las cascadas más representativas de Islandia.
Seljalandsfoss
Con más de 60 metros de caída, las aguas de Seljalandsfoss se desprenden de un acantilado de basalto volcánico, que en la antiguedad formó parte de la línea costera.

Situada bajo el glaciar de Eyjafjallajökull, una gran cavidad en el acantilado permite rodearla y caminar tras la cortina de agua, una experiencia poco común en las cascadas de Islandia.


Es una cascada que se recorre, no solo se observa y a pesar que su caudal es moderado, la posibilidad de verla desde ambos lados le dan un carácter muy directo e inconfundible.
Skógafoss
También de 60 metros de altura y con más 25 metros de anchura, Skógafoss ofrece una imagen muy contundente que le ha merecido el sobrenombre de «la cascada perfecta».

Alimentada directamente por los glaciares, su caída genera una bruma constante que en los dias soleados el agua forma un espectacular arcoíris.


La pared rocosa marca el antiguo frente costero de Islandia y vista desde abajo impone por su potencia. Tras subir más de 400 escalones por el lateral, desde arriba se pueden disfrutar de unas bellas vistas de la costa sur de Islandia
Svartifoss
De carácter más discreto, Svartifoss se distingue por el espectacular anfiteatro de columnas hexagonales de basalto, formadas por el enfriamiento lento de lava volcánica.

Aquí el interés no está en el caudal, sino en la maravillosa estructura de la roca que la rodea, una de las formaciones más características de Islandia.

Situada en el área de Skaftafell, dentro del Parque Nacional Vatnajökull, al visitar Svartifoss combinamos senderismo y geología en un mismo recorrido.
Goðafoss
Con 12 metros de altura y cerca de 30 metros de anchura, Goðafoss destaca por su forma semicircular casi simétrica.

En este punto el río Skjálfandafljót se abre en abanico sobre roca volcánica oscura, ofreciendo una imagen equilibrada y precisa que la convierte en una de las más fotogénicas y visitadas del norte de Islandia.


Se la conoce como la Cascada de los Dioses porqué segun cuenta la leyenda, Þorgeir Ljósvetningagoði, uno de los principales gobernantes de la isla, lanzó al agua de Godafoss todos sus ídolos vikingos, convirtiendo así Islandia al cristianismo.
Dettifoss
Aislada en mitad de la zona desértica del nordeste de Islandia, Dettifoss es una recompensa merecida para aquellos que se apartan de la ruta convencional para acercarse a descubrirla.

Ya desde lejos se percibe el estruendo de la espectacular catarata. Aquí el agua se desploma 45 metros y genera enormes brumas de vapor que ascienden por un paisaje lunar, completamente desierto.


Con un caudal que en ocasiones puede superar los 400 m3/s de agua, es famosa por ser la cascada con mayor volumen de agua de Europa.
Selfoss
A pocos más de un kilómetro aguas ariba de Dettifoss, se encuentra Selfoss, una cascada de menor altrura pero igualmente fantástica. a la que podemos llegar andando siguiendo un sendero pedregoso.

Al llegar a Selfoss, la recompensa merece la pena: es una hermosa catarata que fluye a lo ancho por las columnas de basalto que rodean al río Jökulsá.

Aguas abajo, siguiendo la carretera que sigue el espectacular cañón del río Jökulsá, aún podemos descubrir Hafragilsfoss, otra bella cascada que pone el broche final a un paisaje superlativo.

De regreso hacia Husavík, permanece en nosotros la idea de que, en esta tierra de fuego y hielo, el estruendo del agua sobre el basalto y las nubes de vapor que se divisan desde la lejanía, forjan paisajes que desdibujan la frontera entre realidad y fantasía.
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