El Jardín Botánico de la Universidad de Friburgo de Brisgovia tiene sus orígenes en 1620, cuando se creó como Hortus Medicus para el estudio de las plantas medicinales. Cuatro siglos después, mantiene su vocación docente y científica.
Abstract: At the Botanical Garden of Freiburg, botany is not presented as an isolated science, but as a field of knowledge capable of connecting evolution, design, architecture, and technology.
Aprender de la historia
A lo largo de su historia, el Jardín Botánico cambió varias veces de emplazamiento hasta llegar a su ubicación actual en el barrio de Herdern. También sufrió graves daños durante los bombardeos de 1944 y fue posteriormente reconstruido.


Hoy conserva ese carácter de jardín para aprender, pero de una manera mucho más abierta y atractiva. Sus colecciones están organizadas siguiendo criterios geográficos, sistemáticos y temáticos, de manera que el visitante puede recorrer diferentes grupos vegetales y comprender sus relaciones, sus adaptaciones y su evolución.
Un jardín pensado para entender las plantas
En el centro del jardín se encuentra uno de sus espacios más característicos: el Sistema de las plantas con flores. Una sucesión de parterres circulares organiza las diferentes familias vegetales siguiendo un modelo de árbol filogenético.

Los caminos permiten recorrer las relaciones de parentesco entre las plantas y observar su evolución, pero el diseño se basa en un modelo científico desarrollado en los setenta, que hoy ha quedado superado por ciertos avances de la genética molecular.

El recorrido combina así la colección botánica con una auténtica lección al aire libre, en la que la forma de organizar el espacio ayuda a comprender aquello que se está observando.

Junto a estos parterres, las balsas de agua introducen otro elemento didáctico. No son únicamente un recurso ornamental: permiten mostrar plantas acuáticas y diferentes estrategias de adaptación al medio, a la vez que són un gran refugio de biodiversidad.



En ellas se encuentran además algunos ejemplos utilizados por el jardín para explicar principios de biónica, es decir, cómo determinadas soluciones desarrolladas por las plantas pueden inspirar aplicaciones tecnológicas.
Un jardín que también experimenta
Pero quizá lo que más sorprende del Jardín Botánico de Friburgo es que la investigación no termina en las colecciones vegetales. El jardín está estrechamente relacionado con grupos universitarios que investigan la morfología funcional, la biomecánica y la biónica de las plantas.

De esta manera, el Jardín Botánico de Friburgo es mucho más que una colección de plantas. Es al mismo tiempo jardín, aula y laboratorio. Un lugar donde las plantas se observan, se estudian y también sirven de inspiración para imaginar nuevas soluciones arquitectónicas y tecnológicas.
Inspiración botánica para contruir estructuras ligeras
El Pabellón de Fibras es uno de los experimentos que relacionan botánica, arquitectura y tecnología. Su estructura está inspirada en los cactus columnares, capaces de alcanzar grandes alturas manteniendo una extraordinaria resistencia con una estructura muy ligera.


Los investigadores no han reproducido la forma del cactus, sino su principio constructivo: una trama de fibras que proporciona resistencia utilizando muy poco material. A partir de esta idea se desarrolló una estructura formada por fibras de lino, fabricadas y colocadas mediante un proceso robotizado. El resultado es un pabellón de 46 m² que pesa apenas 1,5 toneladas.

Una arquitectura ligera y sorprendente que demuestra cómo la observación de las plantas puede ofrecer soluciones innovadoras para la construcción, utilizando además materiales de origen vegetal y renovable.
El jardín como arquitectura viva
Uno de los elementos más singulares del Jardín Botánico de Friburgo es el Pabellón de Plátanos, un experimento de Baubotanik —arquitectura botánica— en el que los árboles se integran progresivamente en la propia estructura, hasta convertirse en parte de ella.

Varios plátanos (Platanus × acerifolia) crecen siguiendo una geometría circular y sus troncos y ramas se conducen para que, con el tiempo, se fusionen entre sí y con una estructura metálica circular.


Sobre ella se dispone una llamativa membrana textil, que proporciona sombra al espacio interior. Pero lo verdaderamente interesante no es su aspecto actual, sino su carácter evolutivo: el pabellón no se concibe como una construcción terminada, sino como una estructura viva que irá transformándose a medida que crezcan los árboles.
Jardín evolutivo
Este último caso muestra una manera diferente de entender la arquitectura y también el jardín: no diseñar únicamente una forma acabada, sino incorporar los procesos naturales como parte del propio diseño.

En este sentido, representa una interesante conexión entre paisaje, arquitectura y naturaleza, y una muestra de cómo el jardín botánico puede convertirse también en un lugar de investigación sobre las nuevas relaciones entre vegetación y ciudad y así, ayudarnos a comprender mejor el ciclo de la vida.
Ubicación maps: https://maps.app.goo.gl/Z5vbMbkcmA8ZD59V9
Imágenes ©josepmmompín. Se permite uso no comercial citando la fuente http://www.visitandojardines.com
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Un relato inmersivo que te llena de ganas de ir hasta allí. que te parece si revisas el link, no me permite entrar en la coordenada, para que sea algo realmente espectacular.
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Gracias
Buenas tardes. Me alegro que te guste y desde luego también agradezco mucho tu comenentario, que permite detectar errores y revisarlos. Ya está resuelto.
Muchas gracias! 🙂