Abstract: The charming garden of the Julio Muñoz Ramonet Foundation, designed in 1916 by Jean-Claude Nicolas Forestier and remodeled in the 1950s by Joan Mirambell i Ferran, is one of the few remaining examples of early 20th-century Barcelona.
Jardín historico burgués
El jardín de la Fundación Julio Muñoz Ramonet, también conocido como «Jardí de Can Fabra», es uno de los pocos que permanecen en Barcelona desde principios del siglo XX, cuando Sant Gervasi se convirtió en una zona de casas unifamiliares rodeadas de jardines.


Se trata de un jardín histórico burgués de estilo clásico, diseñado en 1916 por Jean-Claude Nicolas Forestier y remodelado posteriormente, en los años cincuenta, por Joan Mirambell i Ferran, cuando se construyó un nuevo edificio en una de las esquinas del jardín.

A pesar de ello, el jardín mantiene el sello de Forestier, el paisajista que introdujo en Barcelona el concepto de jardín mediterráneo, y forma parte de la finca residencial diseñada originalmente para el marqués de Alella, que posteriormente fue adquirida por el magnate Julio Muñoz Ramonet.
Estilo clásico mediterráneo
El jardín se concibe como un conjunto articulado en tres terrazas diferenciadas, como un modo de adaptarse a la topografía y generar secuencias espaciales progresivas.


En la terraza inicial, un estanque rectangular, una fuente y macetas de terracota enmarcan el eje visual y refuerzan el principal punto focal del espacio.

En todo momento, la ordenación del jardín refleja un delicado equilibrio entre geometría y concepción paisajística, integrando perspectivas controladas que estructuran el recorrido hasta la terraza superior.
El estanque superior
En la terraza superior se encuentra un estanque rectangular, flanqueado por dos pérgolas laterales.


Las pérgolas que contolan las visuales, consiguen centrar la atención en el magnífico conjunto de esculturas que rodean la escena, formando un espacio recogido y tranquilo.


Las distintas obras forman parte del diseño del jardín. Colocadas junto a estanques, pérgolas y caminos, conforman una suerte de pequeño museo al aire libre que se integra en el paisaje.


Las esculturas son obras de Josep Cañas, Josep Dunyach y Vicenç Navarro y, se pueden visitar de forma habitual en los horarios en que el jardín está abierto al público.

La vegetación que envuelve el jardín contribuye a aislarlo de los edificios del entorno y amortigua el ruido de las calles adyacentes, creando un pequeño microcosmos de paz.
Vegetación mediterránea
La vegetación comprende una selección de especies arbóreas bien adaptadas al clima mediterráneo, algunas provenientes del jardín original, como cipreses, magnolias y palmeras, junto con otros árboles incorporados más adelante, como los arces.

imágen área @Vicente Zambrano González
También destaca, por su singularidad en Barcelona, un magnífico ejemplar de aguacate situado en el parterre de la entrada.



Completan la paleta vegetal enredaderas como la glicinia o la hiedra, distintas especies arbustivas y parterres de bulbine, agapantos, clivias y aspidistras que, junto a los nenúfares y el resto de vegetación acuática, contribuyen a generar un microclima de frescor y a la composición visual del jardín.
Arquitectura noucentista
Los magníficos edificios de la finca, caracterizados por la sobriedad “noucentista”, son obra del arquitecto Enric Sagnier i Villavecchia, y presentan detalles tan brillantes como las farolas de forja que iluminan el jardín.


La Torre principal, es desde 2016 la sede de Fundació Julio Muñoz Ramonet y recientemente se ha anunciado, que la Torre Avenir -la antigua vivienda de la hija del marqués de Alella- será la nueva sede de la «Acadèmia del Cinema Catalá».


Una magnífica notícia, que debe permitir finalizar la rehabilitación de un conjunto único que ya forma parte de la historia de la ciudad condal.
De jardín privado a espacio público
El magnate Julio Muñoz Ramonet legó la finca de la calle Muntaner 282, incluidos el jardín y el contenido de su valiosa colección de arte, a una fundación que llevaría su nombre.

La fundación tendría como finalidad la conservación y el uso público, con el objetivo de fomentar, divulgar y defender la cultura.

Desde 1994, la Fundació Julio Muñoz Ramonet tiene su sede en la casa del antiguo propietario, y los jardines, una vez rehabilitados, fueron abiertos al público en 2015. Este hecho tuvo un fuerte impacto positivo para los vecinos del barrio, que ganaron en calidad de vida y bienestar.
Fuerte impacto vecinal
Uno de los vecinos, Àlex Darnell, que lleva más de 50 años viviendo frente a la finca, nos cuenta cómo ha sido su vivencia y el impacto que ha tenido para él ganar este espacio en una zona con un importante déficit de verde urbano:

«Durante muchos años, la finca de Julio Muñoz Ramonet fue un espacio escondido para los vecinos, del que solo podían verse las ramas de los árboles más altos tras una tapia».





«Cuando por fin se abrió al público, lo consideré “mi jardín” y, como otros vecinos, considero un privilegio poder salir a pasear, sentarme delante de los estanques, tomar el sol y escuchar a los pájaros».
Un magnífico testimonio de cómo los espacios verdes contribuyen a mejorar la calidad de vida de nuestras ciudades.
Ubicación maps: https://maps.app.goo.gl/vrKNe7U38SKyxBwWA
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