Jardines de Schwetzingen (Baden-Württemberg) *****

Abstract: A spectacular baroque garden, a Moorish-style mosque, a picturesque artificial ruin, a marble bathhouse and a magnificent temple of Apollo are just some of the things to be found in the spectacular historic gardens of Schwetzingen Castle.

Conjunto histórico

Aunque su origen se remonta a 1350, el actual palacio y los jardines de Schwetzingen fueron concebidos en el siglo XVIII, durante el reinado de los Electores Palatinos (Condes del Rin). El príncipe Carl Theodor fue el principal artífice de la reforma de Schwetzingen, transformándolo en un conjunto en el que el magnífico jardín termina por eclipsar por completo al modesto palacio.

Imágen By Carsten Steger – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=109955075

A mediados del siglo XVIII, se diseñó el original parterre en forma de círculo, obra del jardinero de la corte Petri de Zweibrücken. Poco después, en 1752, el arquitecto paisajista Nicolas de Pigage amplió y reformó el jardín, el cual fue finalmente completado por Friedrich Ludwig von Sckell, alcanzando las 70 hectáreas actuales.

El estilo barroco de las secciones más antiguas fue evolucionando gradualmente hacia un jardín neoclásico en las áreas más recientes, en consonancia con las tendencias de la época. A diferencia de lo habitual, se respetaron las partes existentes, lo que convierte al conjunto en un espacio de marcados contrastes, sumamente atractivo para los amantes de la historia de los jardines.

Estos jardines fueron diseñados no solo para el ocio de la corte, sino también con la intención de proyectar al público el poder y el gusto refinado de la nobleza. Por ello, el fueron siempre de libre acceso para la población, excepto en la zona de los baños, donde los príncipes deseaban mayor intimidad.

El jardín barroco

El acceso se realiza a través de una gran avenida que conduce al palacio, y, tras cruzar la puerta, se revela la inmensidad del jardín barroco, cuyo eje central se extiende hasta el horizonte.

La zona más proxima al palacio es la más formal de los jardines y un orden estricto se impone sobre la espontanedad de la naturaleza.

Esta área se organiza según una disposición estrictamente geométrica, con parterres perfectamente delineados, caminos rectos, fuentes y estatuas, siguiendo el modelo del jardín francés.

Aquí también, multiples esculturas y fuentes se distribuyen entre una vegetación estrictamente recortada, representando temas mitológicos y filosóficos que arrastran una fuerte carga simbólica,

El jardín barroco ofrece un extenso catálogo de elementos característicos, como estanques con surtidores, templetes y celosías cubiertas por plantas trepadoras, que crean un imponente túnel vegetal semicircular.

Desde la misma puerta del palacio, ya se intuye al fondo del gran eje un extenso lago que cruza por completo el eje central, enmarcando los límites del jardín barroco.

Situados mirando al palacio, a ambos lados del eje, emergen poderosas del agua dos grandes esculturas representando los dioses fluviales Rin y Danubio.

El lago y los demás elementos hídricos se abastecen a través de dos centrales que aprovechan la corriente del río Leimbach para accionar los mecanismos hidráulicos.

Templo de Apolo

En un lateral del jardín barroco, frente a la Orangerie, majestuosas arcadas vegetales formadas por grandes tilos recortados marcan un recorrido que conduce a un templete semiescondido.

Al acercarnos, descubrimos el Templo de Apolo, una pequeña estructura inspirada en la arquitectura clásica, con columnas dóricas que evocan el estilo de la antigua Grecia.

El templo se alza sobre una colina, lo que ofrece una vista panorámica de los jardines. En la parte trasera, se encuentra un pequeño teatro al aire libre.

Bajo el templo existe una pequeña red de túneles, pasadizos y ventanas, que generan misterio y permiten el juego de observar el jardín sin ser descubierto.

Esta pequeña gruta tenía un uso ceremonial y simbólico, como muestra de la fascinación por la cultura clásica que profesaban los personajes de la época y su idealización de la antigüedad.

Casa de baños y juegos de agua

La zona de la Casa de Baños (Badhaus) constituía un espacio de placer íntimo, reservado exclusivamente para los príncipes. En este lugar, diversas rejas, muros y setos conformaban un pequeño jardín cerrado que protegía a los Electores de las miradas curiosas.

El punto más fascinante era la gran bañera de mármol negro empotrada en el suelo, abastecida directamente por el agua calentada en la cocina y cuyas paredes simulaban una gruta.

En el exterior, el agua se utilizaba de manera ingeniosa para crear una original zona de juegos acuáticos, diseñada para impresionar a los visitantes.

Una estructura circular forma la cuenca de los pájaros que arrojan agua. Representa una antigua fábula de Esopo, en la que un búho real mata a un faisán. El resto de las aves, furiosas, lanzan chorros de agua al agresor mientras emiten fuertes chirridos.

Desde aquí, nace una celosia alargada que conduce la visión sobre un vistoso trampantojo. Se trata de una pintura mural muy típica de las villas romanas, que crea la ilusión óptica de que los muros no existen y el túnel se alarga hacia un paisaje exterior idílico.

Saliendo de la zona de aguas, entre plantaciones geométricas y esculturas, se produce una transición gradual del jardín barroco al neoclásico. Aún tendremos tiempo para descubrir, a través de un hueco lateral, el muro pintado con el paisaje del fin del mundo que crea el trampantojo.

El jardín inglés

A diferencia de la mayoría de los jardines palaciegos, aquí los antiguos estilos de jardinería no fueron destruidos ni reemplazados por los nuevos conforme cambiaban los gustos. En la parte exterior, se produce una transición gradual hacia la zona más paisajística, con un estilo más pintoresco, salpicado de templetes y elementos que invitan a recorrerlo.

El Jardín Inglés sigue un diseño naturalista, influenciado por las tendencias de la época. Presenta grupos de árboles, colinas suaves y lagos artificiales, recreando un ambiente relajado y romántico que imita la naturaleza.

Dispersos entre la vegetación, surgen algunos edificios emblemáticos de la época, como el Templo de Minerva y el Templo de la Botánica, que en su momento fueron hitos significativos dentro del jardín.

Una construcción semiruinosa, que simula un fuerte romano con un viejo acueducto, crea una de las escenas más románticas del jardín. Estas «ruinas» fueron, en realidad, construidas deliberadamente como parte de las escenas emotivas del jardín.

Del fuerte brota una pequeña cascada que desemboca en un arroyo que envuelve las ruinas romanas. Junto a ellas, un obelisco, cipreses y chopos recrean el paisaje idílico de la campiña romana.

Conexión Oriente-Occidente: El jardín turco

Dejando atrás el jardín inglés y regresando hacia el palacio, encontramos el «Jardín turco». Su principal atractivo es una gran mezquita roja, obra de Pigage, que surge inesperadamente entre las copas de los árboles.

Nicolas de Pigage diseñó la mezquita con su cuerpo central, dos minaretes y salas de oración entre 1779 y 1795. A pesar de su apariencia, no es una mezquita real, sino una recreación que sigue el gusto artístico europeo del siglo XVIII, como reflejo del interés por el mundo árabe.

La combinación del lenguaje arquitectónico occidental y oriental es fascinante. Aunque recuerda a una mezquita tradicional, a diferencia de estas, cuenta con un patio exterior abierto e incorpora diversos elementos que evocan los claustros cristianos.

Las cúpulas barrocas, las ventanas ojivales y los arcos de medio punto se combinan con minaretes, pabellones y medialunas. Dado que el edificio no fue diseñado para la práctica de ninguna religión, su función era simbolizar la tolerancia cultural y religiosa de finales del siglo XVIII.

Ubicación maps: https://maps.app.goo.gl/28wga4HQCFKNrXeY9

Imágenes ©josepmmompín. Se permite uso no comercial citando la fuente http://www.visitandojardines.com

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